Recuerdas los días en que me contabas cuentos y eran tan explicitas tus narraciones que podía dibujar cada detalle de ellos. Recuerdas las veces en que caminábamos por Ávila Camacho hasta la parada de los tecajetes para tomar mi combi. Recuerdas las veces que fuimos a comer tacos al pastor con queso y comíamos con tortillinas. Recuerdas las tortas de don Ángel. Recuerdas las veces en que nos veíamos temprano para ir a comernos un coctel con jugo de naranja. Recuerdas cuantas chicas pasaron por Simón mientras que estuvimos juntos. Recuerdas las patoaventuras de Horacio y los enredos de Clau. Recuerdas cuando a Naomi le enseñaste a hablar en inglés. Recuerdas cuando besaste a mi abuelita. Recuerdas cuando fuiste a ver el concurso de señorita 2005. Recuerdas la vez que organizamos la semana del estudiante y nos fuimos de antro. Recuerdas cuando a José, Claudia y a mí nos enseñabas a hablar inglés y siempre terminábamos tomando café con pan. Recuerdas cuando nos tomamos las caguamas en la casa de Jose y me pediste pagar mi deuda y tus manos aprendieron donde estaba cada parte de mi cuerpo. Recuerdas cuando terminamos y todos los días llamabas a la misma hora por las mañanas y cuando contestaba me colgabas y el día que no conteste yo me reclamaste en la escuela que a donde andaba que porque no conteste. Recuerdas cuando empezamos a usar calaveras. Recuerdas cuando me dijiste que era lo más natural que había en tu vida y me describiste toda. Recuerdas nuestros silencios. Recuerdas la tarde en que me hablaste si estaba en casa solo para ir y darme un beso no tan común y luego de hacerlo te fuiste con mis ganas y me quede dormida. Recuerdas las veces que te adivine que hiciste en el día, como ibas vestido, el carro que estaba estacionado afuera, lo que paso en la mañana en tu casa, tus miradas, tus apretones, tu caminar. Recuerdas cuando me dijiste el porqué sabias cuando estaba enojada… mi caminar te lo decía. Recuerdas las veces en que llegábamos combinados a la escuela. Recuerdas cuando me llevaron un regalo a la escuela y tu castigo fue hacerlo. Recuerdas que un día te pregunte porque eras tan bueno conmigo y me contestaste para ser el punto de comparación en tu vida. Recuerdas cuando fuimos a chabarrillo a visitar a Mirna. Recuerdas cuando nos besamos en la escuela como si hubiera sido un imán y al terminar el beso nos dimos la espalda y seguimos por diferente camino, recuerdas cuando llore por un beso y al final terminaste pidiéndome perdón. Recuerdas cuando te estaba hablando y empecé a decir bla bla bla bla bla y luego te dije que me dijeras que había dicho y me empezaste a hablar de lo mal que había estado tu día. Recuerdas las veces en que me comprabas donas y siempre pasabas a dejármelas. Recuerdas las veces en que solo íbamos a Coatepec a la finca de Andrade a comer tostada con esa salsa que nos mataba. Recuerdas cuando empezamos a engordar. Recuerdas el camino antiguo a Coatepec. Recuerdas la música rara que me ponías y luego me ibas diciendo todo lo que decía. Recuerdas nuestros tatuajes cuando tuviéramos hijos. Recuerdas el nombre de nuestros hijos. Recuerdas el día en que dijiste que si te ibas era para que cuando nos casáramos tuviéramos más comodidades. Recuerdas las veces en que me conmovía el paisaje que me regalaba tu ventana. Recuerdas todo el proceso para que entraras a trabajar. Recuerdas cuanto te presione para que te fueras de Xalapa a estudiar. Recuerdas los días en que jugaba con las perritas. Recuerdas los días en que amarraste mis agujetas. Recuerdas los viernes por las noches con los amigos y después solo conmigo. Recuerdas esos días en que bajabas caminando de mi casa a la tuya. Recuerdas cuando leíamos a Foucault. Recuerdas porque te abría la puerta del carro. Recuerdas lo que significa decir te odio. Recuerdas nuestras tareas en equipo. Recuerdas las veces en que soñé tu vida. Recuerdas los días en el bola. Recuerdas cuando íbamos a comer antojitos. Recuerdas cuando escogimos mi anillo de graduación; el de plata. Recuerdas cuando te platique cuando empecé a trabajar. Recuerdas cuando empezaste a trabajar. Recuerdas cuando íbamos a visitar las galerías. Recuerdas cuando íbamos a ver cine de arte. Recuerdas cuando fuimos a ver las obras de teatro juntos. Recuerdas cuando tu llevaste el garrafón de agua a tu casa y lo los kilos de naranja. Recuerdas cuando hay que sembrar un árbol. Recuerdas cuando comenzamos a ver terrenos. Recuerdas nuestra colección de tazos de mucha lucha. Recuerdas la novela de los Sánchez. Recuerdas a las vacas. Recuerdas cuando bailábamos como solo tú y yo lo sabemos hacer. Recuerdas que te llevaba la agenda. Recuerdas cuando me peinabas. Recuerdas cuando tuve televisión en mi recamará. Recuerdas cuando me dijiste si quería ser tu novia. Recuerdas las escaleras de atrás del blockbuster. Recuerdas nuestros converses, con nuestra playera, pantalón de mezclilla y hebilla grande en el cinturón. Recuerdas cuando te enseñe a tener corazón conmigo y tú a mí a tener carácter contigo. Recuerdas nuestros viajes. Recuerdas cuando dibujábamos la mitad de algo y el otro lo completaba. Recuerdas cuando compramos mi globo aerostático para mi foco. Recuerdas cuando pusiste las tablas para poner mis libros. Recuerdas cuando las veces en que me pediste que fuera tuya en mis pensamientos, en tu calma y tu forma de mostrarme que no había prisa para nada, solo el momento para ser felices. Recuerdas a cuantas ferias del libro fuimos y cuántos libros compramos. Recuerdas que acordamos con las miradas nunca de los nunca hablar de nuestras familias. Recuerdas cuando nos bañamos juntos. Recuerdas cuando me escribiste tus cartas. Recuerdas la cruz que compraste para los dos y todo lo que significaba. Yo de esto solo recuerdo cuando me reclamaste el porqué no la traía puesta. Recuerdo cuando me reclamaste porque me había salido de una clase por estar sentaba con el espantapájaros. Recuerdas cuando me llamabas gorda y yo cubito. Recuerdas cuando jugábamos bomberman. Recuerdas los dibujos que hiciste pensando en mí. Recuerdas que me decías que yo tenía un olor especial y que solo tú sabia como era, que sabor tenia y que era tan fuerte como para no olvidarlo, que era lo único que podría hacer que tú me encontraras entre la gente. Recuerdas cuando nos hacíamos señas en las clases. Recuerdas nuestras frases. Recuerdas cuantas veces me contabas chistes y los olvidaba. Recuerdas nuestra colección de motos, y de dibujos raros en la red. Recuerdas la melodía que quieres que se ponga cuando tu mueras. Recuerdas cuando empezamos a ser ecolocos. Recuerdas el tiempo que dijiste que iba a estar presente en ti. Recuerdas las veces en que me dijiste que porque soy clínica y no educativa. Recuerdas cuando me cerraste la puerta en la cara, me di la vuelta y empecé a caminar y me seguiste. Recuerda las veces en que nos pusimos de frente para jugar ajedrez y por alguna razón si yo ganaba terminabas molesto. Recuerdas cuando entrabamos en disputa por a quien le tocaba pagar el café y la rebanada de pastel. Recuerdas cuando hacíamos la cena anual de amigos. Recuerdas las películas porno de Simón. Recuerdas porque acordamos nunca ir al cine juntos. Recuerdas las veces en que hice que no te veía si nos topábamos en las plazas. Recuerdas porque no teníamos una fecha de aniversario. Recuerdas el día en que fuiste espontaneo y me dijiste que me tenias un regalito y te dije tu nada de espontaneidades a partir de hoy. Recuerdas las clases de latín. Recuerdas tus clases de filosofía. Recuerdas mis ponencias. Recuerdas los días en que jugábamos cartas. Recuerdas cuando íbamos a jugar básquet. Recuerdas cuando le aplicamos la ley de hielo a Claudia y te convencí de irla a ver para saber cómo estuvieron las cosas y empezáramos de nuevo la amistad, hasta hoy este es el único recuerdo que forma parte del hoy y no quisiera perderla porque sé que es lo más cercano a ti. Recuerdas el sentra… él solo puede recordar dos cosas en especifico: las veces en nos encerrábamos en tu cochera y nos metíamos en la parte de atrás y por alguna razón el vidrio siempre terminaba empañado y la segunda todos los regresos de Coatepec yo en especifico recuerdo el día que me dijiste en un alto –no te vayas a levantar y menos a voltear, hay una señora mirándote-. Recuerdas la vez en que me baje yo a comprar los condones. Recuerdas la sala, la cocina, el comedor, la recamara de mis tíos y aun mas recuerdas cuando se mojo tu piso, tu cama, mi piso, mi cama, tu sala, tu cocina, la recamara de tu mama, el departamento, las escaleras de tu casa.
Que buena definición. Precisamente en estos días estaba reflexionando acerca de la libertad.
ResponderEliminarBuen blog, estaré por acá seguido, no pude dejar de notar el título ¿Tiene que ver con Justine, la novela de Sade?
Saludos.
Gracias. Si, el titulo tiene que ver con la novela de Sade.
ResponderEliminarNo pude entrar a tu blog para leerte.