miércoles, 20 de mayo de 2009

Me sale bien estar así...

Hoy sentada en un banquito haciéndome una trenza en el callejón, me cuestione por un segundo sobre el sentir.

Esta palabra como muchas otras goza de una gama de colores y sabores que deja corta a la percepción con tanto artilugio que se le ha impuesto. Ha sido estudiada y estigmatizada tanto así que el ser humano ha llevado a estremecer a todo espectador que haga presencia de un generador de sentimientos.

Ahora solo me enfocaré en mi propio sentir dirigido a la casualidad o la causalidad, intentaré definirlo. Estas son dos formas de interpretar los actos que han ocurrido. Se han empleado como justificadores de eventos esperados hacia lo que uno después puede expresar como - quede anonadado- (me enfocaré a esta interpretación pues todos somos una bola de negativos que no encontramos mucho interés en lo positivo y si se nos plantea reaccionamos incrédulos).

Diré el ejemplo, desde hace ocho días el mantener escondido tú secreto (ya estas aquí) me ha llevado a salir hoy de la colmena más de lo habitual y forrajear en lo que por “destino” sé que irías. Solo que en ocasiones las cosas no son como uno las pide sino como uno las necesita. Y mira ahí estaba yo. ¿Qué paso? Sentí tu mirada sobre de mi, fue tan estremecedora que me quede helada, no toque las piedras, mis manos se quedaron inmóviles y creo que tu respirar movió mis cabellos, pasaste tan lento a mi lado que tu suspiro me robo el sentir, solo me quede en pausa; tan entera como para saber que eras ¡tú! Tanto sabia quien eras, que no presente alguna reacción hacia tu presencia solo recurrí a la paciencia y justo donde sabía que no podrías verme, ¡te mire! fue de reojo para asegurarme que eras tú… te vi y me perdí en mi silencio, quise detenerte y mostrarte todo lo que hecho desde que partiste y lo único que vi, fue ver que te alejabas con alguien a tu lado.

Nostalgia, melancolía, tristeza, abatimiento, depresión, no paso contigo... Paso solo tu ser, ese que no lleva prisa, el que me deja siempre tan tranquila que no entran dudas, ese hombre que solo verlo caminar las mareas se calman, donde tus ojos hacen que los míos se vean pequeños ante lo que irradia tu presencia.

No he esperado nada, ni quiero de ti algo. Dentro de mi sinceridad tú eres tan especial que no te dejo mi sentir, porque ¡eres tan tu! que no verías mi sentimiento con el significado en que te lo doy, ahora tan matizado que se confunde con cualquier sentir hasta dudar de su autenticidad. Yo… yo solo me quedo con tu imagen y tus acciones para seguir aprendiendo de mí.

Ahora solo queda definir que es casualidad y que es causalidad… y desde que punto de vista.
Creo que casualidad entra en verte en el callejón… y causalidad el verte hoy. Desde que punto de vista... del mio que te ha dejado ir desde que llegaste.

Si a alguien le interesa... mi trenza quedo alegre, me llega a media espalda, fue de un solo tejido, es de hilo rojo con hilo gen y traigo 4 piedritas... tres verdes y una roja.

Y que paso después... me fui de nena a gastar dinero en mi para darte un regalo a ti... y más tarde terminé frente al mar (escaleras de la catedral) escribiendo un mensaje de dependencia emocional.

1 comentario:

  1. Te quedó muy bien el texto, la experiecia y las reflexiones quedaron bien acomodadas. Me gustó.

    saludos

    ResponderEliminar