Quiero tener el cuerpo amarillo para poderte deslumbrar, unas piernas de resorte para mostrarte hasta dónde puedo llegar y unos pies de cielo estrellado para que me quieras alcanzar y así al caminar dejar destellos de mármol para que mis pasos no se puedan olvidar.
Quiero brazos de ramas tan largos que todo pueda abarcar con codos de caracol para mi camino saborear, unas manos de margaritas para con ellas poderte disfrutar las sonrisitas que me puedas dar y ocupare anillos de coco para que con ellos de mi te puedas encantar.
Quiero una pelvis de menta para que ahí te puedas enfriar y que mi ombligo sea una alberquita; ya sabes, para que en ella puedas llegar, sería una atardecer tener costillas de olas por si se nos ocurre jugar y sabor a perversión quiero mis tetas… a lo mejor algo nuevo pueda encontrar.
Quiero un cuello de mantequilla para que por ahí te puedas deslizar hasta mi orejita que con tu respiración no se harta de escuchar y que invita a tu suspiro a quedarse a dormir, también una espalda de arena con una cintura de miel, donde tus manos se pierdan al tocar pues no sé pueden saciar y quiero unas nalgas de algodón para en las noches festejar el pretexto que quiera llegar.
Quiero tener una cara con una boca de sueño para que no escatimes en imaginar qué hacer con ella, con los ojos de botón y así mostrarte lo tierna y graciosa que soy, una nariz de sabueso para distinguir tu olor en las costuritas de mi ropa, serían bueno una enredadera como cabello para que no te dejes de perder en mí y dulce el corazón para no pensar que en un pecado me convertí.

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