jueves, 23 de julio de 2009

Manía...

Hoy amanecí con esas ganas afiladas que había guardado en la cajita de los recuerdos… de hecho me dormí pensando en ti. Recurrí a esas historias que crie en mí para nuestro futuro juntos.

Me pregunto ¿porqué tengo tu cara en el interior de mis parpados?… pues cierro mis ojos y lo primero que veo es a ti, esa sonrisa que me mata y esa nariz chueca que por tan extraño que sea me encantaba pero no más que tus labios, esos labios tan delgados que en cada raro beso yo los buscaba.

¿Porqué te vuelvo a ver?, ya te había dejado en esa última cena… ¡creo! Porque aun recuerdo esa cruel despedida para mi id, tengo en este momento mi brazo enamorado de tu despedida, de esa en donde me agarras el brazo para inclinarte y darme un beso en la mejilla, ¿no sé porque mi mejilla no se clavo como mi brazo?… me supongo porque ella no estuvo en contacto total con tu cuerpo, etc. Da igual aquí nadamos en ti.

Quiero verte y ser ingenua contigo actuando como si solo me importara tu amistad, pero ¿eso como se hace?, cada día que te he visto te he mostrado lo anclada que estoy contigo. Creo que a pasar del tiempo tú y yo o yo de ti no puede ser tu amiga. Aunque adore los silencios del ajedrez contigo y esas tazas de café, no recuerdo algo que tenga tan añorado como esto.

Trato de salir a flote con el recuerdo de tu locura de hace ya casi año y medio, ¿y sabes? te justifico, te entiendo, te veo y todo queda omitido… pero la idea de verme como estoy ahora y tu estés como estas me calma la respiración y solo termino agriada conmigo por verte no tan mortal.

Este es un reclamo hacia MI por no sacarte, no odiarte, no quererte matar y desaparecerte, por dejarte otra temporada más, por traicionar mis sentimientos, por prender un cigarro antes de desayunar, por mirarme al espejo y arreglarme por la mañana para ti, por levantarme a escribirte, por poner nuestra música, por sentirte en la piel, por sentir tu presencia, por mirarte caminar, por verte con tu ropa de la última vez que te vi y sobre todo por preguntarme si tú tienes momentos como este conmigo…



martes, 14 de julio de 2009

Tarde de amaneceres


Intento abrir los ojos poco a poco pero no puedo, aun tengo ganas de evocar al sueño... dormi sobre mi costado izquierdo -estoy cansada- pero sonrió y me pregunto qué hora será, metoco la cara e intento estirar las piernaspero me gana un bostezo… me pongo boca arriba y muevo la cabeza de un lado a otro aun con los ojos cerrados... pues me niego a abrirlos, respiro e integro todo lo que paso en el transcurso de la tarde de ayer y por lo que presiento; parte de la noche.

Veo que todo empezó cuando levante esa tasa de café y disimule no haberme quemado y solo sonreí; fue como a toda la gente… el disimulo me delato y vi que tú fuiste el que noto tal discreción, me sonreíste y yo solo te mire y moví la boca como suelo hacerlo cuando no me agrada algo y te regale una sonrisa.

Vi que leías la sinapsis de una película, creo que la acababas de comprar… o recibir era igual, estaba entre tus manos y para mi suerte el titulo se me hizo conocido, no tarde en recordar que ya la había visto antes, eso fue suficiente para querer llamar tu atención pero creo que no me tuve que esforzar haciéndolo, pues no tardaste más de media hora en mandar al mesero con una rebanada de pastel… aun no te pregunto en qué momento me viste mirándo el pastel, acababan de llevarlo y sé veía apetecible para ese día con neblina, pero preferí un capuchino con cajeta.

El mesero llego y me dio una servilleta doblada mientras ponía sobre la mesa el platito con esa rebanada, tome la servilleta y vi que me mirabas sonriendo, esa sonrisa que puede decir que te sentiste un niño haciendo una travesura, yo me dije –bueno, juguemos- tome la servilleta y la puse a un lado del plato y al mesero le di las gracias, retome mi lectura… dentro de mi quería reír pero me tome mi tiempo, mientras fijaba la mirada en mi lectura tome la cuchara y comencé a comerme el pastel con toda la tranquilidad del mundo.

Parece que te desesperé y pediste al mesero un vaso con agua (todos sabemos que los vasos con agua son para hacer tiempo antes de irse). Ahí me hice la pregunta ¿sigo o tomo la servilleta?; no podía dejar pasar la oportunidad de conocer a alguien como tú. Así que tome la servilleta y la leí, sonreí y en verdad fui feliz al tener la respuesta de tu frase… si se preguntan cuál es la frase aquí esta “Cuando hace frío la mayoría de las cosas van más deprisa o llegan antes, me refiero a las casualidades. Me encanta que haga frío” Yo con esto empecé a sentir esa sensación dentro de mí de tener el santuario de la mariposa monarca, tome mi plumón fresa con el que subrayo las cosas y pido unas servilletas (una porque en verdad no tenía y otra porque quería que vieras tu respuesta).

Pensé en mi letra… y sonreí, hice de lado esa idea y comencé a escribir, no necesite pensarle mucho, pues inmediatamente supe de donde sacaste la frase y te conteste con lo más conocido de donde la sacaste “esta noche te espero (…) salta por la ventana, ¡Valiente!”. Le hablo al mesero y le muestro la servilleta je! Se sonrió y fue a mi mesa, creo que se sintió cómplice de este encuentro pues no necesite decir alguna palabra, total talvés esta sea la casualidad que estábamos esperando…

Mientras el mesero se dirigía a tu mesa yo alce la mirada y no deje de verte, tu parecías concentrado en el libro que te acompañaba y eso me puso acalorada vi cuando te la dieron y tu lo primero que hiciste fue mirarme, luego tomarla, abrirla, leerla y luego me miraste… yo con mis ojos te invite a mi mesa y tu sin dudarlo tomaste tus cosas y te levantaste; no pude dejar de mirarte hasta ver que te tuve frente de mi, aun recuerdo tu sonrisa que me invitaba a decirte mi nombre y preguntar el tuyo… para esto ya la noche nos había alcanzado, tenía tantas ganas de ahogarme y creo que tu tenias muchas ganas de darme un respiro para sentir más… nuestra platica nos llevo tres cuartos de hora ¿Qué de que hablamos? Yo comencé a hablarle de mi gusto por la película que tenía en sus manos y él se dedico a decirme las frases, esto fue emocionante pues yo pensaba en como terminaría esto… lo que continuo fueron las cosas que nos hacen a cada uno.

Ahora abro mis ojos, miro hacia mi izquierda y veo toda mi ropa tirada, lo que me motiva a ver que mas la acompaña, y son tus pantalones de mezclilla y tu camisa de rayas azules también sonrio y me pongo roja al ver tus bóxers de cuadritos sobre mi bra y me pregunto en qué parte del suelo estarán mis chones. Miro el techo y veo que es de color verde (es de ese verde que a mí me gusta, es de ese que me identifica), ahora poco a poco y con mucha emoción de verte por la mañana giro mi cabeza hacia la izquierda, mientras recuerdo que me preguntaste de qué lado de la cama me gustaba dormir y yo te conteste -del lado donde no te guste a ti-.

No espere verte con esos ojos abierto y menos que entre tus manos estuviera mi pequeño chonino, me sonríes y me preguntas si buscaba eso sonreí y te bese la frente y tu solo soltaste lo que tenias entre manos y tu mano derecha se deslizo hacia mis pechos y baja lentamente, te miro a los ojos y muerdo mi labio, tu sonríes y te me acercas a darme un beso… no me importa nuestros alientos y también te beso… Ahora solo me concentro en respirar profundo y a continuar con esta casualidad que estaba esperando.

viernes, 10 de julio de 2009

Esto está bueno pa´ bailar




No sé dónde acomodarte
No sé de qué color pintarte
No sé muy bien que nombre darte
Si te veo por la calle

Pero sé que tú
Me miras a los ojos y es algo único
Sé que yo siempre quiero más

Lo quiero hacer es salir a bailar un poco

No sé porque si fue solo un instante
Se niega el tiempo a borrarte
Fue una fina sombra que dejaste
Algo hermoso inexplicable

Pero sé que tú
Me miras a los ojos es algo único
Sé que yo siempre quiero más

Lo quiero hacer es salir a bailar un poco
Sé que tú
Me miras a los ojos y es algo único
Sé que yo siempre quiero más

Te quiero cerca pa tocarte y pa´ bailar
Te quiero cerca pa sentirte pa´ bailar.



Hoy me encontre con esto que me recordo a mis recortes...

martes, 7 de julio de 2009

Las esperas no se agotan ni los oasis se secan...


¿Qué es vivir en la sombra de la cueva? Es esa parte de ti cuando necesitas hacer la última respiración profunda donde solo te quedas conteniendo el poco aire de esperanza que nace cuando vez un destello de luz. ¿Qué pasa cuando piensas que eso no es luz? La añoranza aumenta su grado de pertenencia mientras que tu vida se apacigua a la nobleza de la tristeza.


La cueva sabrá que estás ahí ¡no lo sé! En ocasiones es tan silenciosa que no sabe que esta ella tan presente como tú lo estás dentro de ella ¿qué se puede hacer cuando tú eres la dueña de toda lo que es y ella no se conmueve ante tu presencia? Solo la observas, no haces eco y permaneces en ese lugar donde piensas que puedes ser notado, ahí donde tu esencia se apodera de todo lo que es y se ausenta con el silencio que el día le obsequia al verse a sí misma como parte de algo más que no es perteneciente a alguien en específico sino forma parte de lo que puede ser.

Tan amable es con su alejamiento que te invita a no apartarte de ella, pues sin tu presencia solo sería un hueco entre la maleza. El verla tan desfallecida hundida en su demencia sintiéndose tan única ganándole a la vida el tiempo crea que el momento se vuelve tal inmenso que solo el rayo de luz que puede presentarse le da la sobriedad a sentirse ella misma tan impenetrable, tan sola y vacía, con poco poder de admitir que es nada, que cuando recapacita es demasiado tarde; así qué, tiene que recurrir a la juventud de las estaciones del año para creer que tiene poner aun cuando las rocas que la rodena saben que realmente no es nada y solo crea en su entorno lastima de verla recurrir a su cotidianas, simples y triviales habilidades…

¿Quién eres tú? Tu eres ella realmente o insiste formar parte de ella; esto es tan inaudito que tiendes a involucrarte en su vida para que te cuente como parte de sí misma, no como una roca más o el soplo del aire, quieres ser una cicatriz que quedo porque algo importante sucedió en tu presencia. Se pretende la permanecía.

Al final de ese día tan desparramado donde entre ellos, el silencio solo te permite tu encuentro; sin embargo. no se procura discernir quien es quien por el temor de saber qué eres tu realmente y que has creado en ese lugar, que eres para cada uno de ellos que han sido tan entregados en enamorarte siendo quien son, es solo tu respeto quien te lleva a permitirte observarlos ser en su trayecto y la luz quien es la única que te busca y te plantea una nueva existencia en otro presente pero queda denigrada por lo poco que ves de ella desde donde estas sentada; ahí dentro de la cueva en compañía de la sombra escuchando al silencio.