martes, 7 de julio de 2009

Las esperas no se agotan ni los oasis se secan...


¿Qué es vivir en la sombra de la cueva? Es esa parte de ti cuando necesitas hacer la última respiración profunda donde solo te quedas conteniendo el poco aire de esperanza que nace cuando vez un destello de luz. ¿Qué pasa cuando piensas que eso no es luz? La añoranza aumenta su grado de pertenencia mientras que tu vida se apacigua a la nobleza de la tristeza.


La cueva sabrá que estás ahí ¡no lo sé! En ocasiones es tan silenciosa que no sabe que esta ella tan presente como tú lo estás dentro de ella ¿qué se puede hacer cuando tú eres la dueña de toda lo que es y ella no se conmueve ante tu presencia? Solo la observas, no haces eco y permaneces en ese lugar donde piensas que puedes ser notado, ahí donde tu esencia se apodera de todo lo que es y se ausenta con el silencio que el día le obsequia al verse a sí misma como parte de algo más que no es perteneciente a alguien en específico sino forma parte de lo que puede ser.

Tan amable es con su alejamiento que te invita a no apartarte de ella, pues sin tu presencia solo sería un hueco entre la maleza. El verla tan desfallecida hundida en su demencia sintiéndose tan única ganándole a la vida el tiempo crea que el momento se vuelve tal inmenso que solo el rayo de luz que puede presentarse le da la sobriedad a sentirse ella misma tan impenetrable, tan sola y vacía, con poco poder de admitir que es nada, que cuando recapacita es demasiado tarde; así qué, tiene que recurrir a la juventud de las estaciones del año para creer que tiene poner aun cuando las rocas que la rodena saben que realmente no es nada y solo crea en su entorno lastima de verla recurrir a su cotidianas, simples y triviales habilidades…

¿Quién eres tú? Tu eres ella realmente o insiste formar parte de ella; esto es tan inaudito que tiendes a involucrarte en su vida para que te cuente como parte de sí misma, no como una roca más o el soplo del aire, quieres ser una cicatriz que quedo porque algo importante sucedió en tu presencia. Se pretende la permanecía.

Al final de ese día tan desparramado donde entre ellos, el silencio solo te permite tu encuentro; sin embargo. no se procura discernir quien es quien por el temor de saber qué eres tu realmente y que has creado en ese lugar, que eres para cada uno de ellos que han sido tan entregados en enamorarte siendo quien son, es solo tu respeto quien te lleva a permitirte observarlos ser en su trayecto y la luz quien es la única que te busca y te plantea una nueva existencia en otro presente pero queda denigrada por lo poco que ves de ella desde donde estas sentada; ahí dentro de la cueva en compañía de la sombra escuchando al silencio.


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