Donde trabajo escucho el tren, creo que la mayoría de las veces que pasa lo veo, y no solo lo veo pasar a él gritando como desesperado por ir al baño… sino veo que viene gente en sus vagones.
El otro día al atravesar las vías había un muchacho bajo el sol con uno de esos gorros que te pones solo cuando en verdad hace frio, creo que era un guatemalteco, nos pidió dinero y no es por nada pero por mi casa pasa siempre uno pidiendo ayuda para irse no sé a dónde pero siempre lo acompaña un olor aguardentoso, pienso que cura la pena para no sentir el dolor de abandonar su patria, o solo hace tiempo para vivir su independencia, pero bueno eso a mí no me toca juzgar, yo no les doy dinero y ¿Por qué tengo que darles? Apenas y puedo asaltar la bolsa de mi mamá je!
Regresando al punto, lo vi, creo que pudo pensar que me lo llevaría a mi casa y complacería cada placer que tuviera… pero en ese momento solo pasaba grabarme su cara, quería ver su preocupación, su necesidad, su valentía, y entender que pasaba con su vida… iba en el carro con una hambre brutal algo así como que me como la vaca y aun me le quedo mirando al becerro, solo atravesé la vía anduve 2 cuadras fui a ver si un lugar estaba abierto pero no fue así; así que me regrese, pero mientras llegaba a ese lugar busque mi manzana que no comí en el trabajo y la empecé a limpiar y limpiar pues en la mañana salí a las carreras, solo la saqué y la metí a mi bolsa sin lavar y como dice mi mamá –quien sabe donde anduvo esa manzana como para que me la coma así- odio internalizar esos comentarios y adaptarlos a mi vida.
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