¿Qué si no te llevo en las venas andariega felicidad? mira como me dejas en las noches de aguardiente con las manos cansadas y la sonrisa excitada de tenerte en lo caliente de mi alma para poderte llenar de sudores molestos por el tiempo en que ya no se puede aguardar.
Que si la vida es bella me mojo con ella y sino me lleno de tu inmensidad. Necesito del respiro agobiante de ya no mirarte pues no aguanto más. Y si te dejo en un rinconcito de mi vibra mis ojos coquetos no dejan de parpadear.
Mi vida se torna frustrante en el mar de la perdición cuando tú estas ausente y no te apareces en el momento de angustia del sentimiento agotado de invocarte ¿Cómo mover las olas de mi impaciencia por verte venir? Desde aquí te veo mover el mazo de tu orgullo para levantarte en cada caída y corro a ponerme a tu altura para poder volar contigo.
Las mariposas del caldero de la contención no permiten poder dejarte ir para tener más de ti tan solo un rato más. Prueba las sales que provoca tu presencia que yo me llenare la boca de los retoños de tu primavera que creamos después de la laguna mental del éxtasis. Necesito del calor para poder respirar para la siguiente sonrisa. ¿Cómo frenar el andar para sublimar mi avaricia?
Después de tu firmeza y mi andar de títere solo puedo detenerme para agarrar un suspiro atragantador para moverme como maraca e invocar a la lluvia y de esta forma mientras que se ocurre otra hacer crecer las ansias para cultivar la imaginación culminar con el aterrizaje forzoso de no pedirte más.


