En algún espacio vacío quedan rastros de la ausencia (más bien presencia) de ti. No es un recuerdo ni añoranza, solo eres tu anclado en este tiempo. En tu presencia experimento el consuelo de tu imagen dándome lo que quería contigo pues son más grandes los recuerdos futuros que hice contigo que los vividos.
Como polvorizarte y guardarte en una botella, necesito hacerte tantas preguntas que tu silencio podría responder. No sé qué poder te di que solo tú puedes crear mi esperanza. Eres tan provocativo a mi deshonra que me has hecho volar como halcón y romper con tu aire frio sobre mí, porque no me sueltas la vena de donde cuelgas.
En busca de refrescar mi vida, te dejo mis pasos sobre tu ciudad y ahora camino descalza sobre el monte. La distancia física ayuda solo a evocarte con menos frecuencia, a perderte en una piña y a vivirte cuando solo me quedo con tu presencia. Y cada día tengo ganas de tomarte en agua de arroz.
Eres mi caso favorito, siento que en algún momento dejaste de ser mi aire y te volviste mi profesión. Tus alegrías sacuden mi ego y solo lágrimas de graduación pueden resurgir al saberte feliz.
Para ser franca no sé si en verdad quiera seguirte evocando por ilusión o esperanza…
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