jueves, 3 de diciembre de 2009

Alguna vez soñé con lava

No sé si tenía que ver los días sin sexo o las ganas de hacer cosas diferentes con mi vida.

Fue un poco divagante; siempre sueño que camino, esta vez empiezo a recordar que iba por una vereda como si fuese hecha por algún rio, no era muy amplia y sus piedras estaban secas. Mi vestir como siempre lo solía hacer para que nadie se me acercara, llevaba puesta mi sudadera y por debajo mi playera blanca del carro viejo, el cinturón rojo con su linda calavera, mi pantalón roto y mis vans.

Caminaba con las manos en las bolsas de mi sudadera gris, con los audífonos escuchando du hast, creo que iba molesta porque solo cuando estoy con odio hacia el mundo los escucho a ellos y esta es mi favorita aunque no los considero los mejores alivianan sus tonos. Me parece que había corrido porque me sentía cansada con esas ganas con las que me quedo cuando me enojo pero me contengo, esas ganas de tirarme al suelo hacerme bolita y llorar, pero como siempre tenía que encontrar algo que me tranquilizara el clima neurótico que llevaba por dentro; en esos momentos lo último que quiero es verle a la gente los ojos, creo que ya puedo definir los dos motivos; el primero porque sé que si veo a quien me provoco mi sentir tengo ganas de no ser cuerda, reclamarle-gritarle porque me hizo sentir mal y la pregunta recurrente es ¿Por qué no se porta como yo con él?. Y en segunda porque no puedo con la decepción y al no poder hacerlo me entristezco y los ojos se me llenan de lágrimas solo de hacer ese contacto.

Con esos sentires siempre camino mirando al suelo. En uno de mis pasos levante la mirada y vi que el paisaje no era como el anterior; este estaba lleno de arboles como rumbo a Jalcomulco se ve que acababa de llover, todas las hojas, ramas, arboles y tierra estaban mojados y aun con gotas, no había flores todo eran arboles, pequeños arboles y hiervas. El paisaje anterior donde me empece a caminar era el paisaje como cuando vas a Naolinco. Recuerdo que me dio risa porque por alguna razón quería pasar por mi antiguo empleo… y me detuve a ver a donde estaba no por miedo, creo que buscaba perderme- había gente recogiendo café; veía todos los arboles llenos de granos ya rojos y a la gente cosecharlos, ya saben toda su vestimenta, sus cestos, su piel, su cansancio, su día y como siempre me preguntaba ¿Por qué ellos tienen ese trabajo? Y se me venían a la mente las mil quinientas respuestas que suelo darme al ser yo quien me conteste. Y me sentaba a verlos un tanto distante de donde las personas estaban y me decía -no quiero pensar- de vez en cuando quisiera emocionarme con cosas que a los demás los apasiona, creo que en verdad tengo muy pocas cosas que me apasionen y siento que eso en vez de ser una ventaja me crea conflictos de adaptación.

De momento estando ahí sentada sin los audífonos con un aire retador y lágrimas en los ojos veía que había una cascada y por alguna razón la relacionaba con la vereda en la que caminaba y eso mataba mi curiosidad. Me levante sacudí mi ropa y me puse los audífonos (esta vez escuchaba la del teléfono carpintero, ven que variedad de música cargaba) y me reía limpiaba mi cara y pateaba una piedra, tenía ganas de golpear algo, pero se me venía a la mente la última vez que golpee algo y me dolió la mano por días así que ese recuerdo me hacia sonreír otra vez y empezaba a caminar, recuerdo que ahí me duro mucho la sonata moonlight creo que todo el camino la escuche, aun mi rabia convertida en tristeza no me dejaba, y empezaba a recordar todas las veces en que había sido feliz, las veces en que contenía mi espíritu y me entregaba a ver las cosas irrelevantes de la vida para terminar acostada del cansancio con la sonrisa de un bebe al recordar todo lo que se puede provocar en un momento con compañía.

Por alguna razón sentía que solo rodeaba el cafetal donde la gente recogía cada grano con las ganas de quien envuelve las tortillas. De momento me detuve y pensaba que solo había caminado viendo al cafetal y nunca mirando hacia el otro lado así que volteaba la cabeza y veía un arroyo que fluía tan lento como lo lento, rosaba besando a cada piedra que lo hacía tan especial; ahí fue donde pare todo mi tristeza, mi pensar, mi enojo, mi soledad, mi ganas de irme como perra sobre quien me había causado tanta decepción, tanta invocación ti.

Ahora solo moría por mojarme los pies, sentir esa agua así que por alguna razón ya estaba en medio del arroyo mojándome los pies aun con ropa, no podía sentarme porque ni era profundo y el frio del día no motivaba a sentir esas ganas pero el agua me hacia respirar, sacudir mis ideas y desear hacer diferencias.

No recuerdo como, cuando o que paso pero de repente estaba justo enfrente de la cascada, no era muy alta; tenía la suficiente altura como para causar un gran golpe al agua que estaba de bajo y ocasionar una brisa caliente, que incitaba a ponerme justo debajo del chorro, a lo único que le tenía miedo era a mojar mi pantalón ese sería el que más tardaría en secar pero no me importo, di unos pasos y justo al poner el pie junto al otro para quedar parada debajo de la cascada entraba a una cueva que rompía todo el esquema de lo que estaba viviendo. Yo quería regresar pero escuchaba ruidos y olía un tanto raro y me decía que mas puedo perder así que comenzaba a gatear porque esa cueva era un tanto angosta como para caminar, veía que eso que me preocupaba de estar mojada ya no era problema porque iba seca.

De repente todo estaba iluminado, con una luz blanca demasiado blanca como para lo que veía que estaba pasando y esa era mi incógnita y decía ¿cómo es posible que se ilumine todo de blanco cuando lo que hay aquí es lava? Y veía las piedras deshacerse, veía esta estaba hirviendo y eso hacía que empezara a mirar a mi alrededor y ver que todo era brilloso había piedras como de hielo. Era todo tan confuso para mí que me sentaba a una orilla y empezaba a decirme -qué más da, qué más da- y miraba hacia arriba donde estaba el cráter para ver si alguien me estaba mirando (que cosa más absurda y mas preocupante).

Empezaba a pensar en quitarme la ropa. Los tenis los había ya perdido o de dejado en la entrada de la cueva. Desabroche mi cinturón, pero primero me quite la sudadera, muy rápido al igual que la playera, hasta que me quede en bra ese negro que me gusta, luego me pare y me saque el pantalón lo más rápido que pude con esas ganas que dan cuando uno solo muere por tener sexo (nada de lo romántico de hacer el amor jajajaaa) justo cuando me dirigía a lo prohibido me detuve y dije –como que con ropa- seria mi primera vez como para entrar así además que me iba a poner después así que me quite todo lo más rápido posible.

Me acerque a la orilla de la lava, no tenía miedo, ni calor, ni frio, solo tenía ganas, solo pensaba si sería demasiado caliente como la gente dice. Yo quería mojarme en ella; quería saber que era estar ahí. Me dio miedo meter solo el pie a lo mejor algo me lo jalaba y no lo disfrutaba así que agarraba y me subía en una piedra que se estaba fundiendo, contaba a la de tres para saltar, pero me moría de la risa (esa que hace que emita un ruido raro, esa que quita la atención y causa más risa… así que sin pensarlo salte y me hundí en ella.

Quien se ha deleitado, entregado y disfrutado solo un segundo al sabor, al ruido, un roce, una arte, sabrá esa sensación que pasé cuando me sentí dentro de ella. Pensaba en qué diferencia hay entre lo que dicen a lo que es… ¿cúal era la sensación? era espesa, nada ligera, apretada, me extasiaba y a la vez excitaba, era como cuando cumples una filia.

Moría por tenerla dentro de mí en todas partes así que me volvía a sumergir y abría la boca, la respiraba, abría los brazos mis dedos, dejaba de mover las piernas y solo las separaba y movía los pies para sentirme cubierta de ella pensaba en que cada cabello se sintiera como yo….

De repente se prendió mi tele, empezó el noticiero, escuche la voz de mi mamá, i hermana abriendo la puerta del cuarto, mi celular sonando… y yo solo intentaba rescatar esa sensación que queda cuando tienes de esos sueños raros que te erizan la piel.

1 comentario:

  1. Amis
    Éste telefóno parece carpintero porque hace rín...? -jejeje, muy buena x cierto; para aquellos que cuando nos levantabamos por la mañana nuetra mamá sintonizaba esa estación...
    Regresando al tema, pues según Freud, jajaja, yo sé que recuerdas muy bien que significan esos rios y sobre todo, que puede significar esa lava...
    Lo bueno fue experimentar y dejarte llevar, me imágine todo y comparto ese arte de sentir... pero ya sabes que pienso de los sueños, así que éste no es la excepción para mí.
    Sigue viendo colores, sientiendo, experimentando, suerte en ello!

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