martes, 27 de abril de 2010

Veamos un poco lo q sucedió…

Yo ahí pidiéndole a la luna que me diera la oportunidad de verte a tu regreso y mira con lo que me sales en esta noche; tus palabras prendieron esa fogata apagada por las lluvias de agosto y tu resaltas como flor de campo en primavera.

Hoy después de unos años te encuentro y muero de risa y te muestro al mundo lo vulgar que fuiste con mi amor; solo para no nombrarte, negarte, no buscarte y solo recordar que si hubo buenos momentos para el recuerdo… más bien tus recuerdos, me pregunto en qué momento me volví romántica y me fije en tus detalles de la taza del café e infinidad de platicas de quien sabe qué.

¿Sabes que odie más? El recordarte que en esos recuerdos tuyo estuve yo disponible para todo, que no me negué y que desee mucho que nombraras solo un recuerdo y ¡gracias! por decirme tus palabras porque aunque sea en esa entrega de letritas me di cuenta que como yo no habrá nadie claro te entregue el corazón y tú te quedaste con algo más… pero no importa sé que lo tuyo, lo nuestro, lo mío no se repetirá mas y se quedara ya sabes en esa cajita donde guardaste todo lo que tuviera que ver conmigo; recuerdas el lapicero que me quitaste y que te pedí y solo respondiste -es tuyo y sin tinta… mmm pasa a mis manos, para la cajita que me regalaste-.

Unas de tus palabras leídas fueron:

Me acuerdo también de cuando (….) después de ir al subma por unos mojitos… uta, empezábamos desde el garaje del señor.

Así llegaron recuerdos como burger King, la cocina y sala de mi tía, la cochera, las recamaras, rancho, escaleras, viajes-regresos, Coatepec… no sé donde nos haya hecho falta…

Me pregunte ¿Dónde quedamos después de esta plática? Ya no te veré, por lo menos hasta que me busques…

Hoy encuentro este escrito me rio y lo público, cuánto tiempo ha pasado y ahora solo sonrió.


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